martes, 14 de junio de 2022

La especie humana

Leyendo los libros que han escrito Juan José Millas y Arsuaga, La vida contada por un sapiens a un neandertal y La muerte contada por un sapiens a un neandertal, me quedo con la idea de la auto domesticación como signo distintivo de la especie humana.

Quien tiene mascotas sabe que un animal domesticado se comportan de una manera y uno asilvestrado de otra muy diferente. Si los humanos somos una especie auto domesticada, caigo en la cuenta de que conozco personas que poco o nada de domesticadas tienen. No digo que sean sicópatas pero sí que actúan de forma que uno no se lo espera. Roban, mienten y usan de las persona. Es su naturaleza no domesticada. quizá no estén tan lejos, puede ser nuestro padre, amigo o compañero de trabajo.... 

En un mundo donde hay consensos como la educación, el respeto a la propiedad ajena y a la palabra dada, los no domesticados tienen una indudable ventaja para lograr sus fines. Se prevalen de que conocen las reglas del juego y simplemente actúan sin acatarlas. 

El objetivismo de Rand tenia dos normas de conducta: el egoísmo individual y el imperativo no usar a los demás como medios para nuestros fines. Actuar siguiendo los dos principios es lo que refleja en los protagonistas de sus novelas. 

El no domesticado sin duda usa y abusa de los demás, y sin duda la mentira es su arma menos dañina. Esa es la clave de nuestros tiempos, mientras  contemplamos un mundo de ecorresilientes, veganos y buenistas, la bestia parda se viste de cordero


sábado, 4 de junio de 2022

La alegría como forma de instalación vital

Hay una serie de los 80 llamada Tristeza de Amor de RTVE. Su creador fue Eduardo Mallorquí que unos años después se suicidó. Una tragedia que la familia ya habia padecido en su padre José Mallorquí (el creador de El Coyote) Su vida, al menos en parte, nos la cuenta su hermano César en su blog ( http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/03/eduardo-mallorqui-i.html ) de forma sincera, cruda y en gran manera desconcertante. Un blog, el de César, muy recomendable en todo caso por méritos propios y calidad literaria. No voy a hablar de Eduardo, sino de ese hijo intelectual suyo que fue la serie de televisión.

Hace poco la he vuelto a ver, a escondidas y de forma casi vergonzante.... 


La canción de la serie es antológica, excelente por el ritmo, la música y sobre todo por la voz de Hilario Camacho... El elenco de actores sorprende por su calidad, hemos crecido viéndolos en el cine y en la televisión. La imágenes de ese Madrid (lleno de Seat 124 y Renaults 5 y pese a ello muy reconocible) despierta nostalgia por un tiempo ido y nos hace recordar que una nación no es solo una extensión territorial sino temporal y en cierta forma vital y biográfica... 

Los diálogos son brillantes, excepcionalmente ingeniosos y humorísticos, y con suficiente inteligencia uno no podría dejar de reírse en cada escena .... La historia (a diferencia de la canción inicial) no es, pues, como yo la recordaba triste ni dulzona, su trama es prácticamente un vodevil: se retuerce, sorprende y evoluciona hacia una conspiración de espionaje internacional y chantaje  y con un final "feliz" aunque forzado.

Sin embargo, la serie para ser perfecta adolece de falta de alegría. No es triste pero no es alegre.

La alegría es una instalación vital, un lugar en que uno se coloca, una atalaya para afrontar el día a día, y el trato con las personas. La alegría es el mayor signo de inteligencia del inteligente; y  del tonto o simplón al menos se puede decir que siendo alegre lo es menos.... El malvado, el cicatero o el mezquino no es alegre, o no lo es al menos de forma sincera.

La alegría no es por tanto humor ni risa ni debe confundirse con la felicidad aunque sea un ingrediente de esta.

El humor de la serie es simpático, inteligente y brillante pero es ácido, irónico, corrosivo, no es alegre aunque haga reír. Por eso y por esa impagable banda sonora (en realidad solo la canción) cuando uno ve la serie lo hace desde una instalación vital que no es alegre. 

En el día a día de cada uno, en mayor o menor medida, la alegría nunca falta, puesto que, más allá de los avatares, nunca faltan ocasiones para ella. Pero la alegría, además de una instalación es una opción puesto que se puede aceptar o rechazar. Ya Machado escribió sobre los "borrachos de sombra negra", personas instaladas en la amargura, y decía Cervantes que tantas letras tiene Sí como No. 

Por tanto cuando veáis a alguien, quizás en circunstancias nada envidiables, que sonríe de forma sincera recordad que veis a una persona que elige la alegría, y por esa mera elección, veis a uno de los nuestros.

jueves, 28 de abril de 2022

Verónica, Santa Faz y una de marinos

 Hoy en Alicante es el día de la Santa Faz, en que gran parte de la ciudad sale en romería al monasterio donde es tradición que se conserva uno de los paños con que la Verónica limpió el rostro de Jesús camino de la Cruz. Verónica no era en realidad tanto un nombre de mujer como que en la edad media se creía que significa Vero icono, imagen verdadera, y la verdadera imagen que se conserva en Alicante es un conjunto de manchas de sangre sobre las que se  ha pintado una imagen bizantina bastante "extraña" y que no sigue la tradición occidental sino la oriental en que la plasmación de la imagen habría sido un regalo que Jesús habría hecho a un rico comerciante que quería tener algo suyo, no es, por tanto, la pintura que cubre la tela la imagen de un cristo doliente, aunque pintaran una gruesa lágrima en su mejilla.



En el monasterio donde se conserva la imagen hay una serie de dioramas que cuentan la historia de esta reliquia y en la que se reproduce el dato de que Juan Sebastián El Cano donó a dicho monasterio un legado de oro que nunca se cumplió. Fue el autor de dichas maquetas Julio Guillén Tato, almirante que da nombre a la vía que circula frente al mar y separa el puerto de la Explanada de España, un paseo muy reconocible de la ciudad por sus mosaicos de ondas de colores




Guillén Tato debería ser más conocido porque es realmente un personaje apasionante. Fue quien descubrió lo que decía el testamento de El Cano y mediante una suscripción popular consiguió más de cuatro siglos después que el monasterio recibiera aquellos dineros

La guerra civil le pilló abstraído en el Museo del ejercito naval cual sabio de película ajeno al  alzamiento militar. Consiguió convencer a quienes fueron a detenerle de que nada tenía que ver con aquellos hechos. Sentía pasión por Benidorm una ciudad que adoraba y que deseaba proteger del desarrollismo urbanístico. 


Era muy apreciado por el alcalde Pedro Zaragoza de esta ciudad, pero el alcalde sí creía en un Benidorm puntero e incluso consiguió permiso para que se permitiera el uso del bikini en la ciudad, tal era sin embargo el aprecio mutuo que le dio a Guillén Tato la potestad de que supervisara como asesor artísticos las licencias de los edificios que fueran a construirse en la parte vieja y le nombró cronista de la ciudad. Guillén Tato, sin embargo, demoraba las obras exigiendo datos concisos sobre las fachadas y exigiendo que se respetara la estética mediterránea en las mismas (acabados, enrejados, etc.) El primer año de 19 solicitudes informó desfavorablemente de 18. El colegio de arquitectos llegó a presentar una queja por lo que entendía era un grave perjuicio a la actividad económica y finalmente Guillén Tato se retiró y se cobijó en su chalé negándose a participar en un desarrollismo que no aprobaba para Benidorm. 

Un sobrino suyo me contaba que hay una calle "Carreró dels gats" cerca de donde el habia vivido que estaba decorada por él, Sin más que el permiso del alcalde y con la ayuda de sus hijos y un soldado que llevaba los cantos, me decía, lo había decorado con un mosaico de tema marinero. Imagino que la realidad no será tan sencilla, pero es claro que era otra época, una de ordeno y mando y donde todo era posible,


Cuando llega la fecha de la Santa Faz me acuerdo de aquel Almirante tan especial y de aquel sobrino ya fallecido que me contaba sus historias. 

martes, 5 de abril de 2022

Una rosa sola

 

Cada vez soy más partidario de la teoría del caos, doblar la primera esquina sin saber si esa calle me llevará a donde quiero ir, ver la película que aparece  como sugerida tras teclear una palabra al azar, o leer un libro sin saber nada del autor ni del argumento. Se supone que la cultura (eso que enseñan en la escuela) te da una base pero es el azar lo que la consolida y pone travesaños en la escalera que subimos. No puedo decir que esta forma caótica y caprichosa me haya servido de mucho pero tampoco que me sienta defraudado. La mejor película que he visto es Nebraska de Alexander Payne, así es como la conocí.

 

Hace poco he leído un libro dos veces "Una roja sola" de Muriel Barbery, es algo que no suelo hacer y quizá esta novela no lo merezca. La hija de un hombre rico al que no conoce viaja a Japón a la lectura del testamento. El personaje es algo huraño, pero receptivo a ese nuevo país y a la gente que conoce. El lenguaje es poético, el ritmo lento, las frases lapidarias. Me gusta las descripciones poéticas porque enriquecen la realidad. Hoy es un día frio y lluvioso, y tras leer el libro me viene la frase un “sudario de tinta” que usa la autora.




viernes, 1 de abril de 2022

La Guerra de Charlie Wilson

 Desde pequeño me gustan las historias de buenos y malos, donde el malo es malísimo y el bueno alguien con quien identificarse. Parece pueril y sí, lo es, pero las historias no son la Historia, ni pueden serlo. Algo de lo que pasa hoy día me hacer recordar LA GUERRA DE CHARLIE WILSON, protagonizada por Tom Hanks.

En esta película se cuenta cómo los afganos recibieron ayuda gracias a la labor de este congresista, y se da a entender que es a ayuda fue decisiva para cambiar el final de la guerra, pero el carácter secreto de la misma hizo que los afganos no la agradecieran  y derivara en lo que todos conocemos.

Las noticias de prensa me hacen pensar todos somos un poco Charlie Wilson, ayudando de una forma tan secreta que ni lo sabemos.

viernes, 25 de marzo de 2022

Tasas y Justicia

En Linkedin un secretario judicial, ahora llamados letrados de la Administración de Justicia se queja amargamente de que la gente ponga demandas y reflexiona sobre la necesidad de limitar las mismas o bien de poner tasas judiciales. dice que la gente se ha acostumbrado a usar los juzgados como una gestoría.

Evidentemente no le he replicado nada, en esta vida nunca se convence a nadie de nada  de lo que no quiera ser convencido...., y yo no regalo mis argumentos más que a quien quiero. Pero pienso que este buen señor ni sabe lo que hace una gestoría ni entiende que si el Estado se reserva el monopolio de la jurisdicción (decir derecho) debe ser consecuente con dicha función que lo legitima.

Curiosamente si le debes dinero a la Administración, sea del nivel que sea o a cualquiera de sus múltiples órganos, estos no van al Juzgado a reclamar, tienen capacidad ejecutiva; pero si eres un ciudadano y quieres reclamar a quien te debe tienes una reserva de jurisdicción para el Estado, algo que a algún funcionario parece que le molesta.

Otra cosa y en eso le doy la razón al buen señor, es que el ciudadano medio haga dejación de la función vital más elemental (responsabilizarse de  su vida) y crea que el Estado es su última salvaguarda de todo. Recuerdo el director de un banco que consiguió que un Juzgado le devolviera los intereses de su clausula suelo, contratada con su propio banco, por abusiva y "falta de transparencia", imagino que este bancario hacia verdad aquello de que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.... pero frente a la caradura y la estulticia ninguna tasa judicial va a desincentivar de poner una demanda, especialmente cuando el legislador y el poder judicial le dan la razón



lunes, 14 de marzo de 2022

Torrevieja, entre habaneras y el Un, dos, tres

 

    Me pide mi hermana que recuerde la casa de Torrevieja, aquel casón de nuestra infancia con sus incontables habitaciones, recovecos e incluso lugares perdidos, como la casa del chófer sobre el garaje, aquella habitación misteriosa, sobre la cochera, con su tejado caído que impedía abrir la puerta, y en la que crecía la maleza. Una casa con nombre propio "Sol Mar", sita en la Avda. de la Purísima 35. Y aunque no suelo pensar en Torrevieja, ni en aquellos días, quizá cumplir años sea una buena excusa para visitar, quizá por ultima vez, un mundo, el de la infancia del que todo adulto es un exiliado.

    El tiempo oscurece a veces los recuerdos hasta casi hacerlos olvidar, pero también es cierto que yo fui un niño que apenas veía, con unas gafas gruesas que cuando se rompían, y pasaba a menudo, podía tardar meses en volver a tenerlas. Quizá por eso mis recuerdos sean más olores y sabores que imágenes.

    Recuerdo el sabor del agua de mar, el olor del jazmín, la textura de la arena o incluso el tacto cortante de las palmeritas que cuidaba mi madre en la terraza. Recuerdo el sabor de la sangría, de los mejillones con cebolla, del arroz de mi madre; el de los dulces y el de la mistela. Recuerdo el sonido de la feria, con sus atracciones y su tómbola, el olor de las palomitas y del algodón dulce. Recuerdo el calor, y el agobio de vestirse formal tras semanas de estar en bañador y camiseta para ir a la feria de mi otro pueblo, o a misa, o de visita. Recuerdo la pesadilla de la mudanza, la de ida y la de vuelta, con los cinco hermanos embuchados en la fila trasera de un coche.

    Sin duda Torrevieja con su seseo y hablar dulce y con su guagua y sus habaneras tenía algo especial y tropical. En Torrevieja el autobús no era autobús era la guagua, y el festival de habaneras con izada de bandera de Cuba y visita del embajador de la satrapía caribeña era el hito del verano que marcaba parte de la vida cultural. 

    Era y es un crisol de pueblos y culturas sobre un trazado rectilíneo que mira al mar, un trazado marcado sobre las ruinas de aquella primera Torrevieja que en 1829 desapareció por un terremoto.

    Mi recuerdo más antiguo es de la playa llamada del Cura donde una ola del mar me sorprendió y me empapó del todo, yo iba vestido de domingo y no sé qué edad tendría pero era lo suficientemente pequeño para casi no andar, recuerdo que me izaron en seguida y me arroparon con un toalla. Me recuerdo llorando  por ese "capusón" involuntario, con ese llanto desconsolado de la niñez que no admite consuelo, que simplemente se pasa. 

    Desde los tres meses hasta los 22 años Torrevieja fue el destino de mis vacaciones. Mi otra casa.

 


    Lo que más recuerdo, como la madalena de Proust, es el olor de Jazmín de sus noches que inundaba el patio de la casa. Es un olor que siempre asocio al verano, e incluso no sé porqué a las terrazas de los cines de verano. La casa era inmensa, algo admirable en si misma, con sus puertas con aldaba, su pasillo, sus habitaciones inmensas, su escalera en el patio…..

 

    Torrevieja era, en cierta forma, el destierro; una ruptura de la vida cotidiana, un no tiempo de días iguales, y repetitivos; era, también, el sabor de la sal en la piel de sus baños de mar, la manchas de chapapote de la arena que no saltaban con la ducha, las púas de los erizos en las plantas de los pies, y las sandalias de cangrejo. Era los polos de hielo del carrito de los helados que te destrozaba la lengua y los kioskos a pie de playa con su hileras de libros de bolsillo de Bruguera y de Plaza y Janes. Era los madrugones en aquellos días en que había que ir a la Mancha (el destierro dentro del destierro) o a la Escuera a limpiar un terreno de saladar, que las lluvias terminaron anegando.

 


    Torrevieja era y fue  también mi abuela a la que solo veíamos en esas fechas porque era cuando “nos tocaba”, con su eterno "malecico" en la nariz, su humildad y su ternura;  y, también, era mi madre con sus batas veraniegas, con su charlas de vecinas, con sus recados y sus “mandados”. Y era también mi padre, ausente casi siempre, siempre exigente y ocasionalmente hacedor de estrellas en la mirada con el golpe certero y duro y el terror, el dolor y el llanto del niño que fui al que se pega porque era malo y sin duda lo merecía. Ese llanto desconsolado de la niñez que no admite consuelo, que simplemente se pasa.


    Ya no existe aquella Torrevieja, y no la añoro, no ha sido esta vez un terremoto sino el turismo, el desarrollo y la inmigración los que sobre sus solares han levantado una nueva ciudad, con sus modernos edificios y su paseo marítimo, que  ha desplazado la de mi infancia. 

    Sus playas ya no tienen chapapote, y su crisol de razas y culturas ha cambiado, ha mutado, otros han venido del sur y del este. Otras lenguas  y otras razas. Hoy, por ejemplo podéis asistir al festival de cine ruso más importante fuera de Rusia, pero si vais no me busquéis en sus calles. Para mi Torrevieja, con su luz y su alegría, con su mar y su jazmín era y fue pero ya no es.



miércoles, 9 de marzo de 2022

La edad de don Quijote

Mañana, día 10, cumplo la edad de don Quijote, o de Alonso Quijano en la primera parte del Quijote.



No le doy importancia a la edad, creo que a los ocho años me paré y de ahí no he salido. Una vez leí que en esta vida lo realmente importante es decir Hola cuando uno llega, Adiós cuando uno se va, avisar si no puedes comer  en casa, y tomar un vaso de leche con galletas para merendar.... yo lo cumplo a rajatabla salvo que no tomo leche, no al menos de forma voluntaria ni por gusto.

Decía el poeta, Gil de Biedma que cumplir años es como aprender a bailar: adaptar los movimientos y los andares a un ritmo diferente, y por alguna oscura Ley del destino ese ritmo es cada vez más lentito.

No me apena cumplir años. Tampoco creo que sea un fin en si mismo, la clave como en todo no es el tiempo si no lo que hagas con él.

Mañana cumplo la edad de don Quijote, y ¿Qué edad es esa? 49 años ("Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años")



miércoles, 23 de febrero de 2022

Libros que circulan

 

Hicimos un expurgo en casa, recogiendo todos los libros que teníamos duplicados y en buenas condiciones y los apartamos. La idea era llevarlos al Hospital y dejarlos en la mesa para libros de lectura de enfermos y acompañantes. Pero al llegar la pandemia aquel proyecto se truncó. Durante dos años mis libros han estado en un par de bolsas esperando su destino. Por el covid ya no se puede llevar libros al hospital y me parece razonable.


Cada día, desde hace una semana, voy dejando un libro, solo uno cada vez, en el banco que hay enfrente de mi despacho, son ediciones de tapa dura en unos casos, de rústica en otros, y como he dicho todas en buen estado.


Cuando salgo de trabajar el libro ya no está. 


Quiero creer que quien lo haya recogido lo sabrá valorar, quizá lo lea ahora o lo reserve para un futuro, quizá en algún momento lo vuelva a dejar para otro lector o bien al contrario lo atesore con la avaricia que todo lector ha sentido alguna vez. Pero que quiera creerlo no significa que la fortuna del libro no haya sido otra y quizá se vea arramblado en un contenedor o destrozado por un coche


En todo casó Steinbeck, García Márquez, Pablo Neruda, Marguerite Yourcenar, Federico García Lorca son algunos de los autores que puede que en estos momentos estén siendo leídos con la ilusión con que lo hice yo una vez. 


De alguna manera, como dijo Javier Marías todos hacemos nuestra biblioteca de los libros de otros.


viernes, 18 de febrero de 2022

El árbol envenenado

 

El caso actual de la crisis en el Partido Popular, que no sé si es hoy muy popular pero sí que está partido, me recuerda algo de lo que no se está hablando demasiado: la doctrina de la prueba prohibida.

 


El PP dice que alguien le dio traslado de una información que por los datos fiscales y bancarios que contenía solo podría haber salido de una institución pública y por tanto vulnerando la privacidad de la persona y la protección de los datos. 


A raíz de ese informe con datos de terceros obtenidos de forma irregular por la persona que se lo facilitó, el partido pone en marcha una investigación interna propia de Mortadelo y Filemón, que bloquea la celebración del congreso del partido en Madrid  y termina saliendo en los periódicos y haciendo estallar una crisis de sainete, pero de consecuencias imprevisibles.

No sé el fondo de verdad ni de lo que se cuenta  ni de lo que se intuye, pero hay un razonamiento que me pone nervioso: ¿por qué el partido no denunció?  Es claro que la prueba obtenida ilegalmente no puede prosperar y todo lo que de ella deriva está viciado y no puede ser acogida por los tribunales.

 A veces en los juicios de divorcio uno quiere que aporte los extractos bancarios del otro, cartas del banco que llegaron al domicilio cuando su destinatario ya no habitaba y que el cónyuge abrió sin permiso y de las que pretende valerse. A veces las policía pregunta a un detenido sin haberle leído sus derechos y pretende usar esa información . En ocasiones los agentes entran en una vivienda con permiso del dueño (un familiar) pero no de quien habita en exclusiva y quieren usar lo obtenido como prueba. Son todos ejemplos de prueba prohibida que puede derivar en responsabilidades de diversa entidad.

La doctrina de la prueba prohibida es de origen estadounidense: de un árbol envenenado solo se puede obtener manzanas envenenadas, también se la conoce como la teoría del árbol podrido y en España está reconocida constitucionalmente desde 1984 a raíz de una sentencia que un año después tuvo su plasmación en un artículo de la LOPJ, el 11 que dice 

“En todo tipo de procedimiento se respetarán las reglas de la buena fe, y no surtirán efecto las pruebas obtenidas, directa o indirectamente, violentando los derechos o libertades fundamentales”.


miércoles, 2 de febrero de 2022

El Conquistador

Si hay un rey en la historia de España que merece ser recordado es sin duda Jaime I, conquistador de dos reinos, pues no en vano su nombre es el mismo que el del Santo Patrón de España Santiago.

Movido por esta convicción me metí de lleno en la lectura de la novela El Conquistador de José Luis Corral. 700 páginas apasionantes que me han acompañado en mis horas de desvelo. 






Del autor recordaba con pena no haber leído su vida de El Cid que estaba por mi casa pero para la que nunca tuve ocasión. Curiosamente en esta novela he descubierto que la espada de Jaime I era la Tizona, de igual nombre que la de El Cid, y que quizá fuera o no la misma, nunca se sabrá. 

("[...] cuando señoras son sus hijas de Navarra y Aragón. Hoy los reyes de España sus parientes son", así termina el Cantar del Mío cid, sabemos que existía vinculación entre ambos a través de la hija de Cid María Rodríguez y el recuerdo del castellano debió de estar muy presente en la toma de Valencia)


El estilo de la novela es ameno aunque no perfecto, lo mismo despacha en dos líneas una batalla que se tira una página larga para comentar con inusitado e innecesario detalle un escarceo amoroso (por usar un término romántico aunque inexacto) del rey con una joven doncella. 

Novelar una vida es siempre difícil, porque no suelen responder a una estructura típica de planteamiento nudo y desenlace, y porque las personas no solemos ser precisamente coherentes ni consecuentes sino repetitivas, aburridas y contradictorias. 

Aceptando estos condicionantes  embarcarse en la vida del viejo rey, longevo en años y en reinado es sin duda apasionante aunque las reseñas del libro por alguna ignota razón parece que se centran en remarcar y cito literalmente  "imprescindible para comprender la configuración de la España contemporánea y rebatir, con el rigor del relato histórico impecablemente documentado, el mito independentista de la mal llamada «Corona catalano-aragonesa»". (¿?)

Tras leer el libro y como habitante de territorios que fueron de la Corona de Aragón (que no del reino) no entiendo por qué aparece esa frase en la reseña del libro. 

No la veo ni pertinente ni justa para el libro ni para el Rey. 

Evidentemente las coronas que compusieron España, bien fuera la de Castilla o la de Aragón, no se limitaban a los reinos de homónimos: la de Castilla incluía reinos distintos como el de Galicia, León, Jaén, Murcia Granada, posteriormente Navarra, por no contar con diferentes señoríos como los vascos, la de Aragón incluía Aragón los condados catalanes, posteriormente Valencia y el Reino de Mallorca, además de otros en Italia) 

Jaime I fue un rey que amaba Cataluña de la que llegó a decir que era el mejor reino de España (sí, le llamó reino aunque no en un sentido jurídico sino como hoy hablamos de país sin referirnos a un Estado) y la lucha contra los  musulmanes la enmarcaba en un salvar a España, que parece confirmar que sí existió un sentimiento de reconquista (mal que le pesara a Ortega y Gasset), y parece que tenía cierta inquina a Aragón por lo mal que se lo habían hecho pasar en varias ocasiones.

En todo caso, como buen rey de su época tenía un sentido patrimonial de sus dominios y en el libro se pierde la cuenta de la cantidad de veces que cambió de testamento fragmentando sus dominios entre sus hijos. 


Creo que esta novela es un libro recomendable para entender la Edad Media Española y el sentimiento de cruzada de aquel rey educado entre templarios. Sin duda, leer novela histórica sigue siendo, para conocer la historia, la mejor manera de "instruir deleitando".

martes, 18 de enero de 2022

¿Por qué nadie me dijo nunca que El Jarama fuera una novela tan buena?

De niño, muy de niño, en el colegio solía leer textos de de una novela con el nombre de su personaje, Alfahuí que aparecían en mi libro de lecturas Senda. Fragmentos sin contexto, algo fríos e impersonales. El nombre, Alfahui me atraía, pero ni tenía la edad ni los recursos para leer aquel libro.

Años después, mis profesores de literatura comentaban de otra obra del mismo autor, El Jarama, que era una novela en que los personajes hablaban como la realidad, como si alguien hubiera puesto una magnetófono decían, y la elogiaban moderadamente. El título y el autor quedaron archivados bajo una etiqueta, novela social, en el anaquel polvoriento de los recuerdos.

Hace poco leí, sin una razón aparente, El Jarama, lo leí con todas las precauciones y con no poca pereza inicial. A fin de cuentas el realismo en el habla o la temática social no me parecen un género en si mismo sino una mera condición de cualquier libro actual, y del autor Sánchez Ferlosio solo sabía que había sido un adicto a las anfetaminas .



Sin embargo lo que la novela rezuma, más allá del objetivismo del estilo, o de la etiqueta de novela social es dignidad. Dignidad en el habla de los diálogos y en el estilo de la narración, en los personajes y en la historia de sus vidas, vidas normales y anodinas.

Es cierto que en la narración aparece el hecho triste y luctuoso de una muchacha que se ahoga en el río. Es un dato que se resalta en las diferentes reseñas del libro pero no creo que ese aspecto sea algo determinante de la novela, aunque sin duda sea trágico. 

La muerte está contada de forma muy serena sin restar dramatismo ni gravedad. Con esta, reflexiona el Juez que acude a levantar el cadáver, son ya nueve las personas ahogadas en este río, no, se corrige, ocho, la otra fue una chica que tiró su novio desde el puente. (cito de memoria) Esta frase para mi es más dura y reveladora de la naturaleza humana que el pobre destino de la desprevenida bañista. 

Quienes vivimos en zonas de costa, o cerca de embalses y trasvases conocemos desde siempre historias de ahogados (normalmente "madrileños", o sea: de fuera) que se metieron sin conocer el mar, las aguas o las corrientes; historias con que las madres amedrentan a sus retoños casi tanto como con el temido corte de digestión.

El Jarama es una novela coral, contada con buen gusto, que hace gala de un dialogo rico en expresiones y sin duda popular, pese a la carencia absoluta de tacos y malas palabras tan propios de nuestro idioma.

El eje sobre el que giran las historias es la taberna a la que acuden para pasar un día de domingo. 

Lo he medio leído y medio escuchado en audiolibro que son 20 horas de audio mientras que el lapso temporal que abarca es de 16 horas. Casi se podría decir que está contado en tiempo real, aunque evidentemente no es así.

Tan buenas sensaciones me dejó la novela que me ha llevado a profundizar en el autor y de ahí a adentrarme en las andanzas de su familia. 

Y como el hilo del ovillo de Ariadna, estas pequeñas pesquisas me han llevado por un pequeño laberinto de historias tan apasionantes como las de muchas novelas, y por supuesto más entretenidas que la historia de un día de domingo en el Jarama.

Rafael Sánchez Ferlosio aparece  en diversas entrevistas en youtube, como un hombre mayor, algo desaliñado, con una corbata negra demasiado estrecha en un cuello demasiado ancho para abotonarse el cuello. Al parecer consideraba que sus ensayos eran mejor que sus novelas que no valoraba en demasía lo que quizá no fuera más que la vanidad de un autor que ve postergados a hijos más queridos por uno fruto de su juventud. 

Sánchez Dragó, excelente conversador, le pregunta por el consumo de sustancias y ambos rememoran con nostalgia los días en que las podían comprar en la farmacia...  

De su primer matrimonio con Carmen Martín Gaite tuvo dos hijos, un varón que murió con pocos meses y una hija que joven murió del sida que habia contraído por el consumo de heroína. Se le ve en las fotos siempre con corbata negra en recuerdo de aquella hija. Imagino que no cabe dolor mayor que perder a los hijos ni mayor culpa que la de seguir viviendo.

Su padre fue el conocido falangista Sánchez Mazas, autor de parte del Cara al Sol y del saludo Arriba España, y cuya historia, en parte, nos cuenta Javier Cercas en su novela, luego película, Soldados de Salamina

Este Sánchez Mazas, que habia aprendido a admirar el fascismo en la Italia de Mussolini donde conoció a su esposa y de ahí viene el apellido Ferlosio de sus hijos, debió quedarse sorprendido de que sus hijos fueran tan alternativos. En todo caso parece que la relación con ellos no fue mala, aunque es difícil escudriñar en las intimidades de las familias.

Un hermano de Rafael, al que su padre tuvo la ocurrencia de ponerle JOSE ANTONIO JULIO ONESIMO, nombres todos de honda raigambre falangista y carlista, pero que  se hacía llamar "Chicho" es sin duda lo más exótico de la familia. 

Chico fue cantautor antifranquista en los sesenta y militante comunista que desengañado tras un viaje a Albania viró al anarquismo. 

Se puede encontrar en Youtube una película documental de 1981 de Fernando Trueba sobre este Chicho en que se le ve como un hombre especial, de conversación fluida y quizá brillante a su manera. Le vemos exponer un proyecto de crear un silabario total del castellano a partir de una máquina calculadora que habría que adaptar (y aunque no sepamos para qué sirva un silabario esa inquietud plasmada en un proyecto de ocho páginas da que pensar). También se ve su faceta de creador de juegos de mesa elaborados en cartón y a mano y relatar su dinámica ante la presencia y mirada inexpresiva de Fernando Trueba; y, por supuesto, lo vemos ganarse la vida como cantante callejero. 

Chico fue una persona con talento especial, capaz de leer en latín textos del siglo XVI, pero a fin de cuentas una persona hoy casi olvidada, con pocos dientes y una estética de indigente. Al parecer su cuñado decía de él que habia venido al mundo con todos los elementos de serie de un sabio del renacimiento. Viéndole uno no puede menos que acordarse de la parábola de los talentos.


Hay otro documental, este de pago y fechas recientes, de David Trueba en que cuenta la historia de un disco de canciones antifranquistas que grabaron en cassette en el lavabo de su casa (la única habitación sin ventanas a la calle ) unos estudiantes suecos y que se editó en Suecia y al parecer tuvo mucha repercusión. Una historia de película que la primera mujer de Chico apostilla con un datos curioso: un día, bastante tiempo después, unos suecos aparecieron y para sorpresa de ellos les pagaron derechos de autor....

Frente a la brillantez de este hombre excéntrico, medio marginal y olvidado, descubro que un sobrino de Rafael y de Chicho y nieto del Sánchez Mazas ministro de Franco es el "periodista" Máximo Pradera, persona humana (por utilizar la terminología del programa en que participa) a quien personalmente no le veo la gracia aunque sí la cultura, y cuyo talento si lo hay queda enmascarado en el histrión que a veces representa o quizá en la arrogancia que destila.

Javier Cercas en su libro Soldados de Salamina nos cuenta como en la guerra civil española Sánchez Mazas salvó la vida por la piedad de un miliciano republicano que no lo quiso denunciar. y esto es un pequeño ejemplo de ese efecto mariposa que es la vida entera. Si hubiera muerto su legado (escritores, cantaautores, periodistas ...) no hubiera existido ni yo habría escrito esta entrada.

lunes, 17 de enero de 2022

EL VALLE INQUIETANTE



"Valle Inquietante" es un libro de Anna Wiener, breve y ameno, donde la anécdota es el argumento, y cuya lectura me ha generado una sensación ambivalente.  

https://librosdelasteroide.com/libro/valle-inquietante



La teoría del Valle inquietante hace referencia a una premisa peculiar: cuando un objeto se parece a un rostro o cuerpo humano genera una cierta simpatía/empatía, un sentimiento de cercanía (imaginemos un peluche) pero cuando este parecido es cada vez más realista y elevado cualquier pequeña disfunción no esperada nos produce una sensación creciente de rechazo hasta la repulsión. Se suele poner como ejemplo de esta repulsión el androide con rostro casi humano pero inexpresivo que empieza a realizar gestos repetitivos o incomprensibles, una imagen vista enésimas veces en el  cine o la televisión

Esta teoría en mi caso explicaría por qué siento auténtico pavor por las "muñecas de porcelana", tan aparentemente humanas y tan vivas y a la vez tan inquietantes como muertas.

En el libro, Wiener no hace referencia explicita, al menos no lo recuerdo, a esta teoría psicológica. Quizá simplemente lo dé por supuesto o, lo que es más probable, juegue con el sentido de valle y evoque además o solamente a Silicon valley, el valle de las nuevas tecnologías por excelencia, el mito de nuestros tiempos, tan parecido a cualquier otro sitio y a la vez tan ajeno.


En su libro Wiener nos cuenta su historia personal en busca de una salida laboral satisfactoria.

Anna se nos presenta como una muchacha joven e inocente a la que le gusta la literatura, y por ello como corolario lógico empieza a trabajar en una editorial de Nueva York, un trabajo glamuroso que le supone ganar muy poco y tener que compaginarlo con trabajos poco cualificados para poder sobrevivir. Además de mal pagado el trabajo conlleva adoptar una pose de intelectual e ir a cócteles y presentaciones de libros, llevando vestidos elegantes y caros que apenas puede permitirse, donde quienes asisten son compañeros que pasan los mismos apuros económicos que ella en una especie de teatrillo compartido. 


Un día Anna decide responder a un anuncio de una empresa que pretende ser el NETFLIX de los libros, no sabe nada de tecnología pero si de libros y tras una entrevista poco exigente la contratan. 

Los socios, muchachos jóvenes y ambiciosos, la forman, le enseñan, la apoyan y finalmente, cuando constatan que está "más interesada en aprender que en hacer", la recomiendan a otra empresa en que pueda encajar mejor. 


En esta otra empresa, de BIG DATA, en San Francisco, a donde se muda (he aquí el famoso valle) le enseñan, la forman, le animan, y gana dinero. Su trabajo consiste en dar soporte técnico a los clientes: localizar el problema y ayudarles a resolverlo. Evidentemente para ello precisa entender de código y de jerga técnica. 

No será el único trabajo que tenga y el estar en San Francisco le permite conocer este mundo naciente, encontrar pareja, y estar cerca de las empresas y el ambiente laboral y social de quienes trabajan en estas empresas pujantes.


Anna nos describe lo que a muchos nos parece una realidad paralela: tú puedes elegir cuanto ganas, poner tu horario, e incluso tienes la opción de "vacaciones ilimitadas". Un mundo en que predominan los hombres, frikis, y donde las mujeres buscan dificultosamente defender su espacio y abrirse paso.


Al contarnos su historia, con un cierto estilo quejoso, uno puede imaginarse a sus lectores (lectores de libros) dándole la razón a Anna: 

    - pobre muchacha en un mundo tan masculino, 

    - qué barbaridad que las mujeres cobren menos que los hombres  si pueden elegir su sueldo,

    - qué barbaridad esa gente que vive para su trabajo, bárbaros en efecto que no valoran la cultura sino solo la tecnología

    - qué injusto que las nuevas tecnologías generen esos sueldos tan alejados de la "calidad" de esos chavales que con tan poca edad ganan tanto con tan poco esfuerzo, 

    - qué injusto que esta chica gane tanto aquí pese a los dilemas morales (por no decir algo peor) del big data y en su etapa de editorial, de actividad cultural, ganara tan poco, 

    - qué poco se valora la cultura y cuanto la tecnología...


No he podido leer el libro sin sonreírme. Estos son los tiempos nuevos, que me recuerdan el particularismo del que Ortega tanto hablaba, solo que ahora no somos ya personas, si no meramente un constructo cultural, a la vez y paradójicamente que nos definimos (al menos en ese país y en este tiempo) no por nuestras decisiones sino por nuestra condición biológica y accidental de hombre, mujer, joven, mayor, hispano, asiático, blanco, etc. 


Creo que si dieran un premio al victimismo, al lloriqueo, y a la paradoja entre lo que se cuenta y lo que siente quien lo cuenta, este libro debería al menos estar nominado. 

Hoy Wiener se gana la vida escribiendo artículos que reflexionan sobre las nuevas tecnologías y la sociedad. Conoce a su público sin duda y este espera de ella lo que este libro ofrece.


Lo recomiendo por divertido y bien escrito siempre que se lea con el mismo espíritu crítico que ella aplica a las empresas en que ha trabajado. También lo recomiendo, por supuesto, si uno solo desea ver reflejado sus particulares temores milenaristas ante este nuevo fin de los tiempos y cargarse de razones.

viernes, 26 de noviembre de 2021

W. Gregory Stewart «Dédalo»


"Padre, si lees esto, estoy muerto, un ceroso jirón de carne y alas desplumadas. 

Si lees esto, sabrás que intenté tocar el sol, y sabrás que en esto he fallado.

Mas no llores, padre mío; no llores por mí.

Pasamos nuestro año más entrañable en un espléndido sueño común.

Recogimos plumas en secreto, paloma para la parte inferior

y halcón para envolver los vientos en el extremo.

Pinzón y águila, también pato; el cendal mismo

alineado, acomodado a lo largo de su vara, luego oculto, ordenado

 por tamaño y clase detrás de las puertas detrás de las puertas

(contra los vientos y los ojos curiosos).

¡Y las colmenas!

Oh, padre, ¿recuerdas las colmenas? Las abejas despojadas del panal en vez

de la miel no estaban menos enfadadas por ese robo menor.

Te eché lodo encima y reímos, tú tan de la tierra ese día,

como yo (tan fugazmente), he sido de los cielos.

Padre, te ruego, no derrames lágrimas por mí. En cambio,

una promesa: custodia ese sueño.

Hubo arrogancia —y accidente— Pero no en el sueño…

mi propia culpa quizá, mas no fue Apolo quien me derribó,

ni los Hados: no les interesaba.

Guarda tus alas. Esto al final al menos por respeto

a mi memoria, no tires tus alas. 

Recuerda: he visto los cielos, He volado,

y habiendo volado prefiero estar  como estoy antes que derribado

 por la senilidad, débil sin haber conocido el cielo.

                                                                                                    Daedalus"


"Father, if / you read this, I am dead, / a waxen wrack of flesh / and wing unfeathered. If / you read this, / you will know that I / have tried to touch the sun, / and you will know that in this / I have failed.

But do not grieve, / my father; do not grieve for me. / We spent our closest year / in grand and coramon dream. / We gathered quill / and plume in secret, sought / the dove for underwing / and hawk to wrap the winds about / our farthest reach.

Finch and eagle, / eider, too; the very barb / aligned, reset along its / shaft, then hidden, placed / by size and sort / behind the doors / behind the doors / (against the winds / and prying eyes).

And the hives! / Oh, father, remember the hives? / Bees robbed for comb instead of / honey were no less angry for that / lesser theft. / I laid mud upon you and we laughed, / you as much of earth that day / as I (too briefly) have been of / the heavens.

Father, I pray / you, shed no tears for me. Instead, / a promise: to hold fast that dream. / Know that it was arrogance —and accident— / but not the dream… / my own damned fault perhaps, but it / was not Apollo cast me down, and not the Fates: / they’ve never cared.

Keep your wings. / Thist at the last-if only for / my memory, cast not your wings away. / Remember-I have seen the Heaven’s, / I have flown, / and having flown would rather be / as I am now than stricken down / in dotage, weak and never having / known the sky."

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Bienvenido Bob

Hay un cuento de Onetti que he leído hace poco y que desconocía. Se llama "Bienvenido Bob" y al parecer es muy conocido. 

Es un relato breve escrito en primera persona donde el narrador nos habla de Bob en dos momentos de su vida, cuando se conocen y cuando han pasado bastantes años. 

En la primera época el narrador quiere casarse con la hermana de Bob y éste con frases lapidarias y la arrogancia de la juventud le explica que no es posible porque él es mayor y ella joven, porque él es un "hombre hecho es decir deshecho" por la vida. Son frases que impresionan: "ella es joven y usted viejo" es una frase lapidaria que impresiona por la verdad que contiene y la de que un hombre hecho es un hombre deshecho es simplemente brillante, un acierto verbal.


En la segunda época en que el narrador vuelve a coincidir con Bob este es ya también un hombre viejo, con un esposa a la que presente como "mi señora", que ya no se hace llamar Bob sino Roberto y de ahí viene el título del cuento puesto que el narrador bromea cuando con él coincide saludando a ese hombre ya hecho y por tanto deshecho con el nombre del joven arrogante que fue. 

El cuento contiene una visión desesperanzada de la vida, la vida nos deshace, salvo contadas excepciones, y ahí es donde surge mi desagrado. Esa pose de criticar lo pequeño burgués (la cena en el café como rutina semanal, presentar a la esposa como mi señora, la cotidianidad en suma) y presentarlo como un fracaso, falsea, en mi opinión la vida y su sentido.

Bob fue un joven que entendía que su hermana merecía otro hombre joven y no un "viejo", no un hombre quemado, y eso lo comparto, los jovenes tienen el derecho de cometer sus errores y de aprender juntos los caminos que habrán de recorrer. Pero la vida solo deshace los humos y las ilusiones infundadas, puesto que, como decía el poeta, envejecer, morir es el argumento de la obra y no "las meras dimensiones del teatro" y hay una nobleza en vivir y envejecer y finalmente morir cuidando las formas, los modos, y la tradición, agradeciendo cada momento que se vive sin amargura.

lunes, 22 de noviembre de 2021

POLDARK

Fue hace muchos años, cuando yo era otra persona y el mundo la misma mezcla de lucidez y estupidez que sigue siendo hoy, en una cadena de televisión que ya no existe emitieron la reposición de una serie de los setenta que me impactó Poldark. 


Contaba la historia de un noble luchador y emprendedor en la Inglaterra coetánea a la revolución francesa. El capitán Poldark consciente de los tiempos revueltos y las injusticias se desenvolvía con nobleza y espíritu emprendedor. 


Estos días estoy viendo la versión más reciente, y me sorprende lo que parece la infantilización de los personajes, se nota en lo diálogos, e incluso en la estética. Sin embargo sigue siendo una serie válida y admirable por una razón: habla de personas que se comportan con nobleza en un mundo cruel.




jueves, 18 de noviembre de 2021

Los clásicos

 ¿Los clásicos son descubrimientos o elecciones personales o, por contra, hay una lista de clásicos y en caso de haberla es acumulativa o cada generación la reescribe?

En su día, animado por mis profesores, leí libros que me decían que debía leer para ser culto, que debían explicarme el mundo y elevar mi nivel (recuerdo con horror La Historia Social de la Literatura y el Arte de Hauser, que al parecer nadie más ha leído) libros que temía defraudar (Reconozco que las novelas ejemplares de Cervantes me aburrían o que Baroja me parecía que desperdiciaba su tiempo y el mío explicando los caracteres nacionales de españoles, ingleses o franceses, al igual que Dostoieski) 


La descripción de qué es un clásico es como un canto de sirena que atrae a la perdición de sentirse sin saber bien quienes son los clásicos.

jueves, 11 de noviembre de 2021

Los Durrell

Los Durrell son una seria basada en las novelas de Gerald Durrell sobre la familia en Grecia. Se puede ver gratis en RTVE Play. 



Cuando llegan a Corfú, un taxista, Spiros, los apadriná y media a su favor. discutiendo con el banco en un momento dado dice "quieren un precio justo, si quisieran que los engañaran habría ido a España". Esa frase no la recuerdo de los libros. Es un chiste de los guionistas a su audiencia  británica. Como todo chiste tiene una base real.  


Hay una caterva de gente deseando engañar a los extranjeros en España, es un hecho. Y otro hecho es que entre los pícaros hay infinidad de extranjeros. Un belga me dijo una vez que cuando trabajaba en una inmobiliaria especializada en venta a extranjeros les daban una lista de proveedores de confianza (muebles, asesores, albañiles, pintores...) para que no les engañaran. Me reconocía que era una lista de proveedores que les pagaban comisión y que quienes les engañaban eran ellos. 


Recuerdo a los P. una pareja británica que casi una vez se me puso a llorar porque les devolvía 20 euros de la provisión de fondos, inicialmente cuando se lo dije se miraron entre ellos y sacaron la cartera y de esta un billete, cuando les indiqué que era yo quien les devolvía el dinero, se emocionaron. Dijeron que era la primera vez que les devolvían algo en España. 


Imagino que sí es cierto que si los Durrell hubieran querido que les engañaran habrían venido a España y seguramente un compatriota suyo les habría recomendado a un timador para cualquier gestión. Afortunadamente fueron a Corfú y conocieron a Spiros.

martes, 9 de noviembre de 2021

Me llegan los nuevos baremos de turno de oficio, está bien que actualicen los importes, es llamativo sin embargo algunos detalles, resulta que la guardia de violencia de género esta casi un 10 % mejor pagada que la guardia normal.....

No lo entiendo, el trabajo es el mismo pero se paga mejor.....

Calle de la Humanidad 8


Calle dela Humanidad 8 es una comedia francesa que trata de la pandemia tal como la hemos podido vivir cualquiera de nosotros. Al parecer en Francia el régimen de confinamiento era más laxo que el nuestro al menos como se muestra en esta película, pues la unidad de aislamiento parece ser el edificio, los vecinos montan una huerto en las zonas comunes y sacan mesas y conviven... Esta película es una comedia simpática con cierta elegancia como suele pasar con el cine francés.

Cada vecino encara de una manera el confinamiento. Vemos a una abogada hacer juicios desde el salón de su casa, algo parecido a lo que aquí pasó, un periodista se aísla en su traje y pierde el sentido al no poder respirar, y luego se coloca unos mini limpiaparabrisas para el vaho en la mascara de snorkel que usa para salir de casa. Los vecinos salen a sus balcones a aplaudir a los sanitarios de tarde. Un investigador acaba con la población de ratas probando su vacuna....  Me faltan por ver unos minutos, justo el final y tengo curiosidad por saber como se resuelven algunas historias

Personalmente creo que es pronto para hacer ficción de algo tan cercano pero estoy convencido de que dentro de poco será ya historia antigua que no interesará. Lo que no me queda duda es que no estamos saliendo más fuertes, sino simplemente haciendo lo que siempre hemos hemos "tirar para adelante".